Tema 2.
La persona.
Ana Guijarro Hernández, María Hernández Ortega, Esther Gómez de Lara, Irene
Durán.
La persona
Cada persona es un ser único e irrepetible, que
está enconstante proceso de realización personal, y que se despliega y
adquiere su dimensión más plena en relación
con los demás.
Es un ser en comunidad, que se comunica con sus semejantes y que sólo se desarrolla plenamente en relación con ellos.
Esto significa que el ser humano es un proyecto, un "poder ser", que está abierto a un futuro y vive orientado hacia fuera de sí mismo; es decir, hacia una dimensión que todavía no es.La meta de sus actos y el sentido de vida están más allá de su individualidad, en un horizonte externo y comunitario.
De ahí que el punto de partida de la conducta
humana sea la propia
necesidad: la persona es un
ser incompleto o inacabado, que se va construyendo poco a poco y está en continua
búsqueda de la felicidad personal.
Desde este punto de vista, cada persona necesita a las demás para conseguir alcanzar los diferentes estadios de felicidad que irán proporcionándoles la satisfacción de esas necesidades; y, de este modo, contribuirán a su propia formación y realización.
Ser persona, por tanto, no es algo que se obtiene o se posee por el solo hecho de nacer, sino que es el final de un proceso de maduración, la meta y el resultado del esfuerzo de realización que cada uno debe cumplir a lo largo de su vida: cada etapa de la vida nos presenta distintas necesidades, exigencias y objetivos que deben ser cubiertos.
En este proyecto de vida ocupan un lugar primario los valores, es decir, aquello (situaciones, objetos, cualidades, ideales...) que nos parece importante y merece nuestra consideración, porque pensamos que su posesión o disfrute nos traerá esa felicidad deseada.
Dependiendo de la escala de valores de una persona, será diferente el proyecto de vida y las diversas opciones que podrá plantearse. Tener un proyecto de vida significa organizar la propia vida, de forma consciente, deliberada, en torno a una serie de valores y principios, desde los que la persona afronta los principales planteamientos y decisiones que deberá adoptar a lo largo de su vida.
Hay algunos valores que son fundamentales y universales, como el valor de la vida, de la salud, de la felicidad, etc.
Hay otros que vienen en segundo plano y
cada uno les atribuirá mayor o menor o ninguna importancia, dependiendo de su
propio carácter, preferencias, aspiraciones, capacidades, etc. Precisamente es
aquí donde aparece claro que el ser humano es un ser imperfecto, inacabado:
pues desea alcanzar una situación ideal, busca un mayor equilibrio y desarrollo
personal, una autorrealización
que le proporcione felicidad.
De los valores esperamos esa plenitud que todavía no poseemos. Los valores se encuentran jerarquizados, según un orden determinado; cada persona tiene su propia escala de valores que, lógicamente, manifiesta el ideal de realización personal al que aspira.
Precisamente nuestra sociedad se caracteriza por una gran pluralidad cultural y de ahí las múltiples visiones o concepciones de la vida, sobre las que cada persona basa su propia opción fundamental.
Nuestra vida y nuestra felicidad dependerán especialmente de aquellos valores a los que nos entreguemos, por los que nos sintamos atraídos en el tiempo. Por eso, es necesario aprender a distinguir cuáles de ellos nos resultarán más provechosos y nos podrán plenificar y dignificar más. Sólo aquellos que nos ayuden a crecer como personas en todas las dimensiones, aunque no sean tan sugerentes ni llamativos, son los valores realmente fundamentales.
Entre éstos, la fe es un valor esencial, algo
que nos ha sido transmitido con libertad por nuestros padres, como un regalo o
un don que hay que saber cuidar y alimentar.
No se pierde nada por creer y, sin embargo, es mucho lo que podemos ganar.
Desde esta óptica, también podrán entenderse o interpretarse aquellas realidades menos agradables de la vida como: la muerte, el dolor, el sufrimiento, la injusticia, el mal, el pecado... Se trata de situaciones y estados adversos a la plenitud y a la felicidad personal; pero que, pensados desde una perspectiva madura, moral, integradora, y, sobre todo, específicamente humana, pueden ser valorados y entendidos como componente esencial e irrenunciable de nuestra condición y de nuestro proceso de maduración y realización personal. A menudo, es gracias a la lucha, a las adversidades e incluso al fracaso, por lo que caemos en la cuenta de nuestra situación personal y progresamos en el esfuerzo de superación y de maduración individual.
Es cierto que se trata de circunstancias y experiencias negativas en sí mismas, porque causan dolor y sufrimiento, pero, también son reveladoras de cierto sentido y significado pues, dentro de su "mal" , pueden ayudarnos a enfocar la realidad y nuestra propia existencia como algo tremendamente valioso e importante; algo que no puede acabarse ni explicarse de manera omnicomprensiva sólo a partir de dichas experiencias o realidades, sino algo que ha de superarlas y trascenderlas en un horizonte de plenitud.
En todo caso, es importante recordar siempre que no nos construimos solos, que nunca estaremos en grado de satisfacer por nosotros mismos nuestras insuficiencias y que no conseguiremos esa ansiada felicidad individualmente, sino en relación con los demás. Sin ellos el propio proyecto de vida se empequeñece y acorta.
Nuestra existencia está plagada de encuentros y de personas con las que instauramos relaciones de amistad, afectividad, solidaridad, etc.
No podemos prescindir de estos encuentros ni de las experiencias (unas negativas y otras positivas) que se deriven, pues gracias a ellas podemos seguir eligiendo libremente y construyendo lo que queremos ser.
Cuestionario.
1. ¿Cómo
definirías a la persona según este texto?
Una persona
es un ser único e irrepetible en proceso de realización personal. Se trata de
un proyecto que está en un proceso de maduración y que, por tanto, tiene objetivos que cumplir a lo largo de la vida.
Del mismo modo, ser persona conlleva convivir con los demás y “ser un ser” en comunidad.
2. ¿Qué
significa que el ser humano es un proyecto?
“El ser
humano es un proyecto”. Esta expresión identifica al ser humano como un “poder ser” que está abierto a un futuro,
es decir, hacia una dimensión que todavía no es. La persona tiene la necesidad
de completarse a través de una continua búsqueda de la felicidad personal.
3. Según el
texto, ¿para qué necesitamos de los demás?
Tal y como comentamos anteriormente, “ser un ser” en comunidad es absolutamente necesario. Básicamente, necesitamos
de los demás para poder completarnos y realizarnos como seres humanos, con el
objetivo de alcanzar así la felicidad personal.
4. ¿Qué son los
valores dentro del proyecto de vida de una persona?
Dentro del proyecto de vida de una persona, los valores
son aquello que nos parece importante y que, por tanto, merece nuestra consideración,
puesto que pensamos que con ellos podemos llegar a la felicidad.
5. ¿Cómo
clasifica el texto los valores?
En el texto, se diferencian dos tipos de valores. En
primer lugar, se encuentran los fundamentales y universales, tales como la
vida, la salud o la felicidad. Asimismo, existen valores que se encuentran en
un segundo plano. Cada persona les dará, por tanto, una determinada importancia
según sus capacidades o preferencias o carácter.
6. ¿Por qué son
imporantes los valores en la vida de las personas?
La importancia de los valores radica en ayudar a la
persona a crecer, llevándola a una autorrealización que proporciona felicidad.
7. ¿Qué es la
fe como valor?
La fe es un valor esencial, algo que nos ha sido
transmitido con libertad, como un regalo o un don y que, además, hay que saber
cuidar y alimentar. No se pierde nada por creer, sino que, por el contrario, es
mucho lo que podemos ganar, puesto que desde la fe, se pueden afrontar las
situaciones más negativas hasta alcanzar la felicidad personal.
8. ¿Qué
significado tienen las experiencias negativas de la vida en el crecimiento
personal?
Estas experiencias pueden ser valoradas o entendidas como
componentes esenciales de nuestra condición y de nuestro proceso de realización
y maduración personal. A menudo, gracias a ellas, caemos en la cuenta de
nuestra situación personal y progresamos en el esfuerzo de superación y
maduración individual.
9. ¿Por qué
necesitamos de los demás para poder crecer como personas?
Necesitamos de los demás porque no nos construimos solos,
sino en relación con los otros. Sin ellos, el propio proyecto de vida se
empequeñece y acorta. No podemos prescindir de las personas, ni de los
encuentros, ni de las experiencias, pues gracias a ellas, podemos seguir
eligiendo libremente y construyendo lo que queremos ser.
10. Expresa tu opinión sobre el texto.
Desde nuestra opinión, el término “persona” es el más adecuado y exacto para describir aquello que
somos. Se trata de la plenitud de la humanidad. Es una de las nociones más
apropiadas para hablar de nosotros mismos, pues al reconocimiento de la
individualidad, identidad y conciencia, añade un sentido moral propio del ser
humano, a la vez que reconoce su existencia incorporada e histórica.
Por ello, consideramos que el texto presentado se
encuentra en plena concordancia a nuestras ideas.
En él, se recoge tanto el sentido más humano y propio de
cada individuo como el moral del todo ser humano. Desde la mención de los
valores como algo esencial para el crecimiento de la persona a la necesidad de
vivir en comunidad para nutrirnos de los otros y vivir más humanamente son
aspectos fundamentales de los que se hablan en el texto y con lo que estamos
absolutamente de acuerdo.
Además, en el escrito se menciona una idea que creemos
fundamental: “proyecto de vida”.
Definitivamente, una persona no es un individuo cualquiera, se trata de un ser
espiritual con un compromiso responsable que unifica toda su actividad en la
libertad. Es alguien que con sus capacidades puede “hacer algo”. La vida ha de ser asumida reflexiva y críticamente.
Tal y como dijo Sócrates, “una vida que
no es examinada, no es digna del hombre”. El objetivo del ser humano, por
tanto, es conocerse con el fin de desarrollar su vida según un proyecto que le
conduzca hasta el mayor grado de felicidad.
Los proyectos de vida reflexionados y elaborados por uno
mismo, son el verdadero camino a la felicidad.
IDURJIM.
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